domingo, 11 de julio de 2010

Dejarse llevar...



Me encanta poner una colchoneta en la piscina, tumbarme sobre ella con mis pechos al aire y dejar que el aire me mueva de un lado a otro en el agua. Ese pequeño placer me gustaría poder realizarlo en el mar, pero el miedo a que la corriente me lleve demasiado lejos y no pueda volver me impide disfrutar el momento.

A veces, bastantes veces no me dejo llevar tan libremente en la vida, necesito notarme en una piscina donde se que hay un tope y que no me perderé en la inmensidad.

Seguramente por esa precaución me he perdido maravillosas experiencias y también me habré librado de terribles momentos, pero no puedo en ciertos momentos evitar emitir un suspiro y que mi cerebro me diga… “¿y si te hubieses atrevido?”, afortunadamente me dura poco porque tengo demasiadas buenas experiencias, vivencias como para que dure demasiado o cause frustración.

No es que me conforme con poco, simplemente me he dado cuenta que no soy tan avariciosa como pensaba, me hace feliz lo que tengo.

¿Cuántos podrán decir lo mismo?, espero que muchos.

Un beso muy dulce

2 comentarios:

  1. Como digo en el epígrafe de mi blog "Todo lo que deseas,es lo que necesitas.Por eso, el secreto de la Felicidad no es hacer siempre lo que se Quiere, sino Querer siempre lo que se hace" Lo podemos extraespolar y en vez de "hacer" pues "tener"...La felicidad está en las pequeñas cosas, y perdemos esos momentos esperando los grandes acontecimientos...que en definitiva son el cúmulo de esas nimiedades tan nuestras ....

    dulcetormento

    Besitos de colores y sabores ;o)***

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  2. Hay un pequeño chiste que contaba siempre mi abuelo, una comida, sacaron la paella, luego longanizas con tomate y a cada plato que sacaban la dueña de la casa le preguntaba al marido... ¿saco ya el pavo?, habia uno de los comensales que le encantaba el pavo y lo comia en contadas ocasiones. Así que penso... "no voy a comer mucho, una cucharada de cada cosa para probarlo y cuando saque el pavo...", la comida fue transcurriendo entre risas y vino, cuando ya parecia que no iba a salir nada mas, acaban de terminar el postre, le dice el marido a la anfitriona..."Marieta, saca ya el pavo" Salto sobre la mesa un pavo vivo que se fue comiendo todo lo que habia sobre ella, y el que se habia esperado y no disfrutado lo anterior... lloro en un rincón.
    Un beso muy dulce

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