martes, 13 de octubre de 2009

¿que has visto en tu viaje?

Han sido cuatro días magníficos de descanso-cansado. ¿Por que cuando vamos a algún sitio sentimos la necesidad de verlo todo, vivirlo todo? Recuerdo una conversación que mantuve con mi hermana una vez, yo acababa de volver de un destino al que ella había ido el año anterior, en concreto fue Marrakech. -¿estuviste en la Madrasa?- No - ¿No fuiste?, - No, estuve paseando por los jardines de la Mamounia. - Ah! si! ¿te gusto el casino?, No entre...., preferí tomarme algo mientras veía a la gente pasar. -¿Como es posible?¡En París hiciste lo mismo, no viste la mitad de las cosas!

Y es cierto, en París frecuentaba una pequeña cafetería, me gustaba sentarme en la terraza y ver a la gente pasar, no subí a la Tour Eiffiel, para que... tengo demasiado vértigo, sin embargo hicimos "amistad" con el camarero de la cafetería, hijo de un emigrante español, no recuerdo de donde me dijo que era su padre y por mucho que lo intento ahora ni tan siquiera su nombre... bueno... de ese viaje ya hace diez años, pero si recuerdo su castellano-andaluz con acento francés, nos recomendó pequeños restaurantes conde cenábamos y comíamos muy bien, había uno que era frecuentado por "exiliados", cuyos hijos ya tenían la vida hecha en Francia, nietos franceses y ni se planteaban volver a España mas que por vacaciones.

Es cierto no vi la Mona Lisa, pero vi el París que me apetecía ver, no el marcado por las guías turísticas y luego martirizar a los amigos con la misma sesión de fotos que tiene todo buen visitante de la ciudad de la luz....

Me gusta mucho sentarme y mirar, imaginar que vida llevan los que pasan o simplemente vaciar mi mente. Es una de las cosas que he echado de menos en este viaje, aunque he de confesar que tuve mi pequeño "momento". Eso si, eran las cuatro de la mañana, no volvía de fiesta ni nada por el estilo, es mas, me acosté que serían las diez y media, después de un día agotador.

Pero sobre las tres y media me desperté y no había manera de volver a dormirme, así que ya nerviosa me salí a la terraza, tenía una maravillosa vista de la playa, oía algo el mar o tal vez tengo ese ruido en mi cerebro, me he criado oyendolo, oliéndolo y a veces no necesito tenerlo enfrente para sentirlo.

Encendí un cigarro y deje que mi mente volase... y voló....

Hasta tu lado, en tus brazos, a tus pies, en tu corazón....

Solo el pensar en ti, me serena, eres el único que lo consigue. Fume tranquila, me relaje y volví a la cama y me dormí. Feliz y serena, como cada día desde que estoy a tu lado.


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